sábado, febrero 25

Erótica

No sé qué demencia se me mete por los ojos
si le veo a usted caminar desnudo
hacia cualquier lugar de la casa
que no sea mi cuerpo, y candar puertas
y levantar persianas con una sonrisa dormida
que me arranca a pálpitos del suelo.

No sé qué le pasa a mi sangre con sus besos
agitándose como un demonio, ni sé por qué
ya no quiero otra cosa más que su piel
saqueando mi órbita, su piel
encima o debajo, fruncida o vasta,
su piel ciñéndose, recogiéndose
en mi temblor de animal libre.

sábado, enero 21

Los sueños de un hígado

Una se harta del dolor que ha nacido
debajo de la lengua cautelosamente
y de inflarse a nicotina hasta que el respirar
se convierta en un cuchillo entre las costillas.
Una se harta de estas cosas:
de fregar mientras se llora
y apretar los labios fuerte,
así como para retener la gama
de grises y las nubes de cuarzo
que explotan garganta abajo.
Un sábado noche puede ser cualquier cosa
donde antes solo cabía el vidrio en los ojos.

martes, diciembre 27

Orgasmo

Así como muy tenue, como de pluma blanca
estremeciendo las espaldas, tu mano sacra
descomponiendo el palacio del miedo.
Una pelvis se somete a tu culto, óyeme:
una quiere deshabitarse un momento
para el bien de los sexos.
Atasca la nostalgia nuestros días
pero este perfil de niebla que soy
muta en carne contigo adentro.
Riacho derramado en la cuenca pálida,
carroña de memoria para tu boca;
y ya no quedan barcos y olvidamos el cuadrante
para no hacer viaje, quedándonos
fríos en la cama y con este espasmo vívido
conservando el clímax.
   

lunes, diciembre 26

El gitano

Dime lo que tengo que hacer. Las palabras
se juntan en estampida. Dime algo, dices, dice
él. A mí, me parece
que no paro de hablar. Sin embargo,
cuando lo intento –dime, dice-, escucho
como un gemido, tan sólo un gemido
que arrastra el llanto.

Dime lo que tengo que hacer. Llévame 
a donde me digan lo que tengo que
hacer. Sus ojos. Tus
ojos -¿tus?- sí, 
ardientes ojos-lago, ojos-aquí.
Aquí, como los bichos
y los idiotas. Por eso tus ojos,
para arraigarme. Para
seguir aquí. Para acechar
aquí. ¿Acechar qué? No importa.
Para acechar.

Ni dentro ni por encima.
Aquí donde los bichos
y los cortos de mente. Un aquí
que se difiere en tus ojos sus ojos,
para poder instalarme.
Dime lo que tengo que hacer.

Escribo

porque acaso no digo. 
No me sueltes.